El artículo titulada "Evidencia y ley" publicado por Craig Wright en Medium diferencia entre código y ley para advertir que en el problema de la identidad personal, entendida como un sujeto que realiza acciones y lleva a cabo planes, el código, los signos, aportan evidencia, pero no proporcionan pruebas consistentes que identifiquen a un sujeto ya que esto es función de la ley. Y es que la ley es algo más que el código. Aclaremos antes que entendemos por ley y código. La relación entre ley código ha de entenderse a partir de la noción de Derecho.
El término derecho recoge ambos términos, y por derecho entendemos lo siguiente: El derecho es un modo de asignar recursos que requiere la representación y comunicación de esa asignación. La primera parte de la definición correspondería a la noción de ley como una convención obligatoria, que ha de ser codificada, para ser observada. El derecho también es la segunda parte de la definición que hemos dado y se encargaría de todo aquello que tenga que ver con la representación y comunicación de la ley, y esto es lo que se entiende por código en sentido amplio del término.
Ahora bien, esto tiene mayor sentido si partimos de la hipótesis de que el derecho es la primera disciplina que determina lo que es el conocimiento científico, y que lo es porque mide y pesa lo que más inmediatamente nos interesa, las acciones humanas. La ciencia debe cumplir criterios de evidencia, publicidad, y verdad. Pero de la ley no se encarga el derecho como disciplina científica, el derecho como disciplina científica se encarga del código desarrollando las características de evidencia, publicidad y verdad, con esto no decimos que el derecho sea en origen una ciencia, sino que siguiendo el incentivo de extender "el imperio de la ley" se han desarrollado las prácticas que ha de guiar cualquier disciplina científica.
¿En qué consisten estos incentivos que han de desarrollar el conocimiento científico? En un entorno dónde se representa la ley, y aunque ésta sea costumbre o convención arraigada, aparece necesariamente la tarea de revisar tales convenciones, tales costumbres, para que la asignación de los recursos sea satisfactoria, y sobre todo en un entorno de creciente información, como eran las primeras ciudades. La representación de la ley, el código, la ciencia, la técnica, la tecnología no resuelve el ejercicio de la asignación, este ejercicio requiere desarrollar criterios de verdad, evidencia y publicidad, pero no se confunde con él y debe ser llamado poder político (con la división básica de poder ejecutivo, poder legislativo, y poder judicial).
Pongamos un ejemplo de la "Historia universal de las cifras" dónde se ilustra las prácticas que explican los incentivos a desarrollar la ley, el código, el derecho.
La compra en metálico precisa dos o tres operaciones más que el trueque ordinario. Los anillos o láminas plegadas que representan el deben (unidad de cuenta) y sus múltiplos no siempre contienen la cantidad reglamentaria de oro o plata y a menudo son demasiado ligeros. Hay que pesarlos en cada nueva transacción para estimar su valor real, y a las partes interesadas no les falta ocasión de disputar agriamente: cuando han gritado bastante, durante un cuarto de hora, que la balanza está mal, que la pesada no ha sido bien hecha, que habría que hacerla otra vez, se los oye cansados de la porfía, y luego se van más o menos satisfechos los unos de los otros. Ocurre a veces que un individuo demasiado inteligente o poco escrupuloso falsifica los anillos y mezcla tanto metal vil con los metales preciosos como se pueda sin que el fraude se delate por sí mismo. El honrado comerciante que piensa recibir como pago de un objeto ocho debenes de oro fino, y a quien se le coloca hábilmente ocho debenes de una amalgama que parece oro fino, pero que contiene un tercio de plata, pierde de golpe, sin percatarse, casi un tercio de su mercancía. El temor a la falsificación contribuyó durante mucho tiempo a restringir el uso de los debenes por la gente, manteniéndose en los mercados la compraventa por intercambio de productos naturales u objetos fabricados en casa.
La moneda de cambio (en el sentido moderno del término) hizo su aparición cuando se fundió el metal en pequeños lingotes o piezas, fácilmente manejables, de igual peso y sellados con la marca oficial de una autoridad pública, única habilitada para certificar "el buen peso y la buena ley" .


Referencias.
George Ifrah. Historia universal de las cifras. https://bit.ly/2Pl8v82


 

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